

Valentina Camejo, Bautista Campodónico, Juana De Gamboa, Greta Duarte

¿Y si el futuro ya estuviera circulando por nuestras calles?
Los autos electrificados empiezan a cambiar el mercado argentino y obligan a una industria entera a repensar su camino. La nafta ya no es la única opción y el cambio dejó de ser una promesa: está en marcha.

La pick-up que hizo callar a la Panamericana
Desde el kilómetro 51,5 de la Autopista Panamericana, Ramal Pilar, hasta la bajada de la calle Chacabuco, ubicada en el kilómetro 49, una prueba de manejo de la BYD Shark permite experimentar el funcionamiento de una pick-up híbrida. Quince minutos alcanzan para recorrer el trayecto de ida y vuelta y descubrir una experiencia de manejo distinta a la caja manual o automática.
La primera señal de que algo es diferente aparece apenas la BYD Shark deja la concesionaria de Pilar y toma la Panamericana: se desplaza en modo eléctrico y activa su motor naftero cuando cambia el modo de conducción, pero en este primer tramo el motor naftero permanece apagado. El velocímetro sube hasta los 122 kilómetros por hora mientras afuera continúan los camiones, colectivos y autos. Adentro, en cambio, no se escucha el motor. La camioneta avanza en silencio y, a lo largo del recorrido, incluso cerca de los 130 kilómetros por hora, la sensación permanece.
La Shark había salido con un 97% de carga y una autonomía indicada de hasta 700 kilómetros. La aceleración es inmediata y no llega acompañada por el sonido habitual de un motor que sube de vueltas. El viento, los neumáticos contra el asfalto y el tránsito exterior son prácticamente los únicos sonidos que atraviesan el vehículo. Cuatro puentes de Panamericana quedan atrás mientras la camioneta continúa hacia la bajada de Chacabuco, todavía en modo eléctrico.

La electrificación también cambia la experiencia al volante: una de las diferencias más perceptibles es la reducción del ruido del motor. | Foto: Juana De Gamboa
En medio del trayecto, la voz del conductor interrumpe por un instante el silencio: “Hi BYD, subí las ventanas”. Las ventanillas comienzan a subir y el compartimento queda todavía más aislado del exterior. La escena dura apenas unos segundos, pero refuerza una de las sensaciones más llamativas del recorrido. La conducción también se percibe en el tacto: el acelerador responde de manera inmediata y progresiva, el volante se siente firme y la camioneta mantiene una marcha estable incluso al cambiar de carril. Al levantar el pie del acelerador, la desaceleración es pareja y controlada, mientras que el pedal de freno responde de manera suave, sin cortes bruscos. Las pequeñas irregularidades de la Panamericana llegan al automóvil, aunque la suspensión mantiene una sensación de aplomo y estabilidad sobre el asfalto.
Al llegar a la bajada de Chacabuco comienza el regreso hacia Pilar y cambia el funcionamiento de la camioneta. La Shark pasa a modo híbrido y el motor naftero empieza a hacerse presente. El sonido no invade el auto: se percibe principalmente desde los asientos del conductor y del acompañante, como un silbido tenue que contrasta con el silencio del trayecto anterior. Después de varios kilómetros sin escucharlo, la diferencia se vuelve evidente también al acelerar: la respuesta conserva su suavidad, pero aparece una sensación mecánica que no estaba durante el tramo eléctrico. El volante mantiene su firmeza, los frenos continúan respondiendo de forma progresiva y la camioneta conserva su estabilidad mientras retoma el camino hacia Pilar.

En un sistema híbrido, el motor eléctrico puede mover el vehículo por sí solo en determinados momentos, mientras el motor de combustión entra en acción cuando se necesita mayor potencia. | Foto: Valentina Camejo
La misma Panamericana, la misma camioneta y una experiencia sonora distinta. En modo eléctrico, el motor había quedado completamente fuera de escena, en modo híbrido, vuelve a aparecer como parte del recorrido. La diferencia no solo se registra en el tablero, sino también en los oídos de quienes viajan adelante. El sistema permite que electricidad y combustión convivan en una misma camioneta y que el conductor pueda experimentar el cambio durante un mismo trayecto.
La Shark finalmente regresa a la concesionaria de Pilar después de unos quince minutos de manejo. El recorrido permitió alcanzar velocidades de autopista, probar el funcionamiento eléctrico y luego activar el sistema híbrido. Más allá de los números que quedan registrados, la experiencia deja una diferencia concreta entre ambos modos: durante la ida, una pick-up de gran tamaño recorrió la Panamericana prácticamente en silencio, durante la vuelta, el motor naftero volvió a hacerse escuchar. La autopista siguió con su ruido habitual, pero durante buena parte del recorrido la Shark consiguió quedar al margen de ese paisaje sonoro. Al finalizar la prueba, la carga se mantuvo en el 97% con el que había comenzado el recorrido.

En la Argentina conviven vehículos nafteros, diésel, gasoil, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos. La transformación del parque automotor será progresiva y durante los próximos años las distintas tecnologías compartirán las calles.
