NEGOCIO

Del motor a la electrónica: cómo la electrificación está cambiando el oficio del mecánico
La llegada de vehículos híbridos y eléctricos también transforma a quienes están detrás de su mantenimiento. Los mecánicos deben incorporar conocimientos de electricidad, electrónica y diagnóstico para adaptarse a las nuevas tecnologías.
Iván Ríos Marza trabaja entre motores, cables y sistemas electrónicos. Es mecánico y delegado gremial de SMATA en Olavarría y su experiencia en electricidad y electrónica automotriz le permite ver desde el taller cómo cambia el oficio con la llegada de los vehículos electrificados. Ríos Marza señala que la capacitación será clave para que los mecánicos incorporen conocimientos de electrónica y diagnóstico, destaca el papel del sindicato en esa formación y advierte que el acceso a repuestos y nuevas herramientas también modificará la forma de trabajar en los talleres.
¿Qué cambia para un mecánico cuando empiezan a llegar cada vez más autos híbridos y eléctricos al taller?
El cambio principal está en que la mecánica ya no alcanza por sí sola. En un vehículo electrificado, el diagnóstico electrónico, la interpretación de sensores y el conocimiento de los sistemas eléctricos tienen un peso cada vez mayor. En su trabajo cotidiano, Ríos Marza se ocupa de detectar fallas, revisar cableados, reemplazar componentes y realizar las programaciones necesarias. La incorporación de nuevas tecnologías obliga a que el mecánico amplíe su formación y pueda trabajar sobre sistemas que antes no formaban parte de su tarea habitual.
¿Cómo se prepara el oficio para esa transformación? ¿Hay capacitación desde el sindicato?
La capacitación se vuelve central porque estos vehículos no pueden abordarse de la misma manera que un auto convencional. SMATA cuenta con espacios de formación profesional vinculados con el diagnóstico, la electricidad y la electrónica del automóvil. Además, el sindicato impulsa iniciativas de capacitación frente a la llegada de los vehículos híbridos y eléctricos. Para los trabajadores, el desafío es incorporar esos conocimientos antes de que estas tecnologías ocupen una parte todavía mayor del mercado.

Se ofrece una Tecnicatura Superior en Automotores Híbridos y Eléctricos, orientada al mantenimiento y reparación de las nuevas motorizaciones, en SMATA | Foto: SMATA
¿Qué pasa con los repuestos? ¿Un auto electrificado puede ser más complicado de reparar por la disponibilidad de piezas?
El repuesto sigue siendo una parte fundamental del trabajo, pero el primer desafío muchas veces aparece antes: saber exactamente qué está fallando. En los vehículos modernos, un problema puede estar relacionado con un componente, un cableado o incluso una programación. Por eso el diagnóstico adquiere un papel cada vez más importante. En los electrificados, esta tarea puede ser todavía más específica porque intervienen sistemas eléctricos y electrónicos que requieren herramientas y conocimientos particulares.
¿El mecánico del futuro va a ser menos mecánico y más especialista en electrónica?
Va a necesitar las dos cosas. La llegada de nuevas tecnologías no elimina el conocimiento mecánico tradicional, pero obliga a ampliarlo. El taller actual combina mecánica, electricidad, electrónica y herramientas de diagnóstico. La experiencia de Ríos Marza refleja esa transformación: su trabajo reúne conocimientos de chasis, electricidad y electrónica. El cambio no supone abandonar el oficio tradicional, sino incorporar nuevas capacidades para poder intervenir sobre vehículos cada vez más complejos.
¿Qué debería pasar con los trabajadores que hoy están formados para reparar autos convencionales? ¿Hay riesgo de que queden afuera del mercado?
La clave está en la capacitación. La transformación tecnológica no significa que los autos de combustión vayan a desaparecer inmediatamente: durante muchos años van a convivir distintas tecnologías en las calles y en los talleres. Pero el cambio ya empezó y los trabajadores necesitan acompañarlo. Para el mecánico, el desafío será aprender a diagnosticar y reparar vehículos en los que la mecánica convive cada vez más con la electricidad y la electrónica. La transición del automóvil también es, en definitiva, una transición del oficio.
¿Dónde capacitarse para trabajar con vehículos electrificados?
La transformación del parque automotor también está generando nuevas necesidades de formación profesional. SMATA ofrece capacitación vinculada con el sector y cuenta con una Tecnicatura Superior en Automotores Híbridos y Eléctricos, orientada a preparar trabajadores para las nuevas tecnologías del automóvil.
Juan Villar: “El negocio automotriz va a cambiar”
El empresario y directivo de Villar Automotores analiza cómo las nuevas tecnologías transforman las concesionarias y modifican el mantenimiento, la capacitación y las estrategias comerciales.
Juan Villar, empresario del sector y directivo de Villar Automotores, plantea que las expansión de vehículos híbridos y eléctricos modifica el mercado automotor argentino lo que obliga a las concesionarias tradicionales a adaptarse. Para Villar, el negocio no desaparecerá, pero sí cambiará de forma incierta junto con la tecnología, los consumidores y las reglas del mercado.
“El negocio es el mismo, no cambia por el tipo de propulsión que tenga el auto”, destaca el empresario. Sin embargo, reconoce que estos vehículos generan una mayor llegada de público y atraen a un comprador diferente: personas más jóvenes, que muchas veces conocieron estas tecnologías en Estados Unidos o Europa y buscan reducir el consumo. También identifica una mayor preocupación por el impacto ambiental y eso se empieza a reflejar en el tipo de vehículo que elige el consumidor.
Uno de los principales interrogantes está en la posventa. Los vehículos electrificados requieren menos mantenimiento mecánico, pero continúan necesitando controles de frenos, neumáticos y amortiguadores, además de revisiones de las baterías. “Todo es muy nuevo y aún no podemos definir en qué medida cambiará”, señala el directivo. Aun así, admite que esta reducción del mantenimiento puede afectar una fuente histórica de ingresos de las concesionarias.

Fuente: Charin | Infografía propia
La adaptación también exige inversiones. Según, la guía oficial de autos eléctricos solo la instalación de un cargador tipo wallbox de 7,4 kW puede partir de unos 550.000 mil dólares, entre el equipo y la instalación eléctrica, según precios de referencia de agosto de 2026. A esto se suman los elementos de seguridad necesarios para trabajar con sistemas de alta tensión: por ejemplo, un par de guantes dieléctricos de hasta 1000 voltios ronda actualmente los $70.000. A esto se suma la capacitación de los empleados. Según Villar, las fábricas y los importadores capacitan constantemente a los concesionarios a medida que incorporan nuevas tecnologías.
La competencia también está cambiando con la llegada de nuevas marcas, especialmente de origen chino. El empresario sostiene que su crecimiento obliga a modificar estrategias comerciales y de retención de clientes, además de actualizar productos y espacios de las concesionarias. El factor económico también pesa, el ahorro de combustible y los beneficios vinculados al pago de patentes, según la provincia, pueden influir en la decisión de compra.
El impacto de esta transformación tampoco será igual para todas las empresas. Villar explica que los grandes grupos tienden a concentrarse en las ciudades con mayor población, mientras que en localidades pequeñas continúan teniendo protagonismo las concesionarias familiares y tradicionales.

De cara a los próximos diez años, el empresario no imagina un mercado compuesto exclusivamente por autos eléctricos. Considera que los híbridos no enchufables pueden crecer y destaca también los avances de la tecnología de hidrógeno.
El futuro de las concesionarias estará atravesado por una transformación más amplia que la electrificación. El directivo plantea que las nuevas reglas del mercado, los márgenes y el cambio en el perfil de los consumidores serán determinantes: “El mismo modelo de negocio no creo que siga, pero no cambiará por el auto que vendamos”.
Villar asegura que las concesionarias van a seguir siendo necesarias. Además de vender vehículos, continuarán con la toma de usados, la posventa, la comercialización de repuestos y la fidelización de clientes. “El auto se seguirá vendiendo y alguien debe hacerlo”, concluye.
"La llegada de los electrificados nos exige evolucionar: el mercado cambió, el cliente cambió y el taller tiene que cambiar con ellos" | Foto: Juana De Gamboa