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INDUSTRIA

La electrificación también cambia lo que hay debajo del capó

La llegada de vehículos híbridos y eléctricos transforma el trabajo de las automotrices y aumenta el peso del software, la electrónica y los nuevos perfiles profesionales.

La transformación de la industria automotriz no ocurre solamente en el tipo de motor que mueve un vehículo. También modifica lo que sucede detrás de su funcionamiento, cada vez más sistemas dependen de unidades electrónicas, sensores y software capaces de controlar desde la gestión de la energía hasta distintas funciones del vehículo. Para Lautaro Pérez, ingeniero de software en Ford, esta evolución representa un cambio profundo en la manera de desarrollar los autos y en las capacidades que necesita la industria.

En un vehículo tradicional, buena parte de su funcionamiento está asociada a sistemas mecánicos que durante décadas fueron conocidos por los fabricantes y los trabajadores del sector. La electrificación incorpora una arquitectura diferente, donde el motor eléctrico, la batería, los sistemas de control y las unidades electrónicas deben funcionar de manera coordinada. El software adquiere así un papel central porque permite gestionar distintos procesos del vehículo y comunicar entre sí sus componentes.

Esta transformación también modifica el trabajo dentro de las automotrices. El desarrollo de un vehículo electrificado requiere conocimientos que combinan ingeniería mecánica, electrónica, programación y sistemas de control. Para Pérez, esto genera una mayor integración entre disciplinas que tradicionalmente podían trabajar de manera más separada. La industria necesita profesionales capaces de comprender tanto el funcionamiento físico del vehículo como los sistemas digitales que lo controlan.

El cambio también alcanza a los perfiles que ingresan al sector. La expansión de los vehículos electrificados aumenta la demanda de especialistas en software, electrónica, datos y sistemas embebidos, áreas que adquieren una importancia cada vez mayor en el desarrollo automotor. Esto no significa que desaparezcan los conocimientos tradicionales de la industria, sino que deben convivir con nuevas capacidades técnicas.

La diferencia entre las distintas tecnologías de propulsión también se refleja en sus sistemas. Un híbrido combina un motor de combustión con uno eléctrico y necesita coordinar ambos para decidir cómo utilizar la energía disponible. En un híbrido enchufable se suma la posibilidad de cargar la batería externamente, mientras que un vehículo eléctrico depende exclusivamente de su sistema de propulsión eléctrica. En cada caso, el software tiene que administrar distintos parámetros para que el vehículo funcione de manera eficiente y segura.

Esta evolución plantea además un cambio en la relación entre los fabricantes y los usuarios. Los vehículos modernos pueden recibir actualizaciones de software que modifican o mejoran determinadas funciones sin necesidad de reemplazar componentes físicos. El auto deja de ser, de esta manera, un producto completamente terminado al momento de salir de fábrica y pasa a incorporar una dimensión digital que puede continuar evolucionando después de la compra.

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Ford producirá en Pacheco la Ranger Híbrida Enchufable desde 2027, en lo que será la primera pick-up PHEV fabricada en la Argentina.| Foto: Valentina Camejo

Para la Argentina, el desafío es todavía mayor porque la transición no ocurre sobre un mercado completamente electrificado. Los vehículos de combustión, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos conviven y requieren conocimientos diferentes. Las empresas deben desarrollar capacidades para trabajar con todas estas tecnologías mientras incorporan progresivamente nuevos procesos y herramientas.

El cambio tecnológico también obliga a pensar en la formación de los trabajadores. La industria necesita mantener conocimientos vinculados con la mecánica tradicional, pero al mismo tiempo sumar capacitación en electrónica, alta tensión, programación y diagnóstico digital. La reconversión no implica solamente aprender a reparar un motor diferente, sino comprender una arquitectura de vehículo cada vez más compleja.

En este escenario, la electrificación aparece como parte de una transformación más amplia de la industria automotriz. El auto del futuro no se diferencia únicamente por la forma en que obtiene energía, sino también por la cantidad de tecnología digital que incorpora. Para las automotrices argentinas, el desafío será acompañar ese proceso con profesionales capacitados y con una industria capaz de adaptarse a una movilidad cada vez más eléctrica y conectada.

 ¿Cuánto produce la industria automotriz argentina?

 Un contador mensual puede mostrar la producción, las exportaciones y las ventas a concesionarios de las terminales argentinas. En los primeros ocho meses de 2026 se produjeron 275.228 vehículos, mientras que las exportaciones alcanzaron las 24.589 unidades en agosto.

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El freno regenerativo permite recuperar parte de la energía que se genera cuando el vehículo desacelera o frena. En ese momento, el motor eléctrico funciona como un generador y transforma la energía cinética en electricidad. Esa energía vuelve a la batería, donde queda almacenada para ser utilizada nuevamente.

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